—Solo dijo que papá… murió hace mucho tiempo —murmuró Eli, con la voz pequeña y dolida—. Quería tanto conocerlo. Pensé… que mudarme a Solaviz por fin me daría la oportunidad.
—¿Te arrepientes de haber venido? —preguntó Selena con suavidad.
—No. ¿Qué podría hacer si… ya se fue para siempre? —Eli exhaló con un temblor—. Pero como dijiste, mamá, todavía está la familia de mi padre. Estoy segura de que me aceptarán.
—Ya veo. —Selena estudió la cara de su hija con atención—. Entonces te diré quién es