Esa mañana, Althea intentó seguir con su rutina como si nada hubiera cambiado, aunque los ojos aún le pesaban por la falta de sueño. No se quejó, ni una sola vez. Pero el aire se sentía distinto ese día, hueco de alguna manera, ahora que el funeral había terminado. Era como si se le hubiera abierto un vacío doloroso, y por más que intentara serenarse, se negaba a cerrarse.
Por más que quisiera negarlo, Kate había significado para ella más de lo que jamás esperó. Su relación había empezado distan