Aethelis. Un mes después del regreso de Josh y Althea a Solaviz.
—Señor Daven —llamó Arven mientras tocaba la puerta del despacho.
Daven levantó la cabeza. Tenía los ojos apagados y cansados detrás de una pila de documentos intactos.
—Pasa, Arven —su voz sonó plana, agotada.
El aire en la habitación pesaba, espeso por esa clase de silencio que le quita el calor a todo lo que toca.
Aun así, no podía darse el lujo de parar. Seguía siendo el director ejecutivo del Grupo Callister, el hombre del que