Una semana después.
—Despacio, Josh. No fuerces la pierna. —Althea sostuvo los hombros pequeños de su hijo mientras él permanecía sentado en una silla de ruedas azul brillante.
Josh hizo una mueca y luego le sonrió débilmente.
—Mami, estoy bien. Es solo una pierna rota, ¿no? El doctor dijo que voy a poder volver a caminar. También dijo que ya arreglaron todo como debe ser.
A su lado, Chase se inclinó.
—Es cierto, pero pasará tiempo, y harán falta sesiones de terapia, antes de que puedas volver a