Felicia asintió, con lágrimas rodándole por las mejillas.
—Sí. Es la única que puede ayudar a Josh ahora… al menos hasta que sepamos si los resultados de Althea son compatibles. Y si el señor Miller puede recurrir a sus contactos, tal vez encontremos más donantes. Eso sería aún mejor.
Daven se hundió la cara entre las manos, con los hombros temblándole.
—Dios mío… Soy su padre y no puedo hacer nada. ¿Cómo es posible que tenga que ser mi madre la que haga esto? ¿Acaso ella tiene la fuerza para es