El doctor los miró uno por uno, con la expresión grave.
—La cirugía de Josh fue un éxito. La donación de sangre a tiempo hizo una diferencia enorme. Por ahora, su estado es mucho más estable, pero —recalcó la última palabra y todos contuvieron el aliento—todavía necesitamos más donantes para mantenerse estable.
Althea se cubrió la boca con la mano. Las lágrimas le volvieron a rodar por las mejillas, pero esta vez traían un alivio inmenso. Sintió como si le hubieran quitado de encima el peso apla