—Señor Guapo, estuviste hablando mucho tiempo ahí. ¿Pasó algo malo? —preguntó Josh entre bocado y bocado de fruta—. El señor Arven me peló una manzana. Está bien dulce. ¿Quieres un poco, señor Guapo?
Daven se acercó y le revolvió el cabello con suavidad. Echó un vistazo al carrito de bocadillos, que antes estaba lleno y ahora se veía bastante reducido.
—¿Así que te gustaron los bocadillos que te preparó Arven?
—¡Claro! —Josh sonrió de oreja a oreja, con los cachetes inflados—. Tienes que probarl