—Señor Daven. —Arven entró a la oficina del CEO. Daven Callister seguía sepultado bajo una montaña de papeleo, consecuencia de la agenda apretada que tuvieron fuera de Aethelis.
Al entrar, la mirada de Arven se desvió hacia la esquina de la oficina donde Josh y Kate estaban sentados juntos. Sus risas resonaban ligeras y sin reservas, llenando el espacio.
Era difícil saber si se debía a que Josh era un niño alegre y sociable, o a que el vínculo entre abuela y nieto era imposible de negar por más