El juez levantó la mano y la hizo callar.
—Suficiente, señorita Blake. La dirección de este juicio es más que clara. No puede refutar las pruebas presentadas. No voy a permitir que esta sala se ahogue en acusaciones infundadas.
El mazo golpeó el estrado y su eco cortó el aire tenso. Vanessa se quedó inmóvil, temblando, con la cara encendida de rabia y humillación.
Sosteniendo los expedientes, el juez habló con autoridad mesurada.
—Tras revisar todas las pruebas y escuchar a ambas partes, el trib