“Puedo con esto”, se dijo Althea.
La sala del tribunal se sentía como un campo de batalla. Cada palabra era una bala, cada prueba un arma. Decenas de ojos estaban fijos en las dos mujeres enfrentadas: Vanessa Blake y Althea Grayson.
El juez golpeó el mazo.
—La parte demandante puede iniciar su interrogatorio.
Vanessa se puso de pie de golpe; sus tacones resonaron con fuerza contra el piso. Su mirada ardía de odio.
—Señoría, ¿no es obvio? Althea Grayson ha intentado destruir mi matrimonio una y o