Decir que no estaba nerviosa sería mentira.
Solo se había levantado por un vaso de agua, pero terminó preparándole algo ligero de cenar porque Daven se veía agotado y hambriento. Y ahora... ahora estaba ahí.
En la recámara de Daven.
Un lugar en el que nunca antes había puesto un pie.
“Ay Dios, ¿por qué estoy tan nerviosa?”, se dijo a sí misma. No importaba cuánto intentara restarle importancia; esta era la noche. La noche que tanto había esperado. El momento en que por fin estaría con Daven, no