Andrea
Me encontraba feliz. Estaba en el aeropuerto El Dorado esperando el vuelo a San Antonio. Me faltaban un poco más de tres meses para terminar mi tratamiento, aunque hacía seis me evaluaron y salí bien de todo, mi mente estaba tranquila y mi gusto ahora no lo siento como necesidad. De hecho, no había deseado tener sexo.
Lo vivido me había gustado mucho. No sé si mi sanación a mis falencias la obtuve ese día que se salvó Enrique. O a darle sentido a mi vida, y ese siempre se obtiene al ayud