Haku
Salí del baño, Andrea estaba dormida, desnuda. Estos días habían sido increíbles, parecemos primitivos, no nos cansábamos de copular. Con cuidado de no despertarla, me vestí para ir a trotar como todas las mañanas. Me acerqué para darle un beso. Era una costumbre y solo una vez dejé de correr desde que estábamos aquí.
—¿Ya vas a trotar? —sonreí, su voz estaba entre dormida.
—Sí, sigue durmiendo. Ya tengo mis objetos personales guardados. En cualquier momento debemos regresar. No olvides ar