Kelebek
Por mí que se hubiera muerto; no quería saber nada de ese hombre. Me aferre con más fuerza de la mano de mi marido. Pero al mirar a mi hermana, supe que ella deseaba verlo y la acompañaré; no pensaba dejarla sola con ese demonio. No sé de qué lo operaron porque, la verdad, parecía estar sano.
—¿De qué lo operaron? —preguntó Esen—. ¿Estaba enfermo?
—No. A su padre le acabamos de hacer una cirugía de extirpación total de sus órganos genitales. Nada más se le dejó el conducto para orinar.