Enrique Vargas
Besé la espalda de mi esposa, su cuerpo sudado descansaba sobre el mío. De lo que me perdí en el embarazo de Rafita por estar a prueba con mi suegro. El embarazo a Victoria la tenía muy caliente y yo me encontraba triplemente feliz. Si no estaba en misión, pasaba descargadito. Se dio la vuelta y me abrazó.
—Estás lleno de moretones.
—Consecuencias de mi segundo trabajo. Los enfrentamientos han estado fuertes. Pronto volveremos a estar como antes y retomaré la gerencia de las empr