Liam
Llegué a la casa de mis padrinos. Papá quiso acompañarme, al igual que mis dos hermanos, pero les dije que debía hacerlo solo. Así que, a regañadientes, ellos se quedaron recorriendo las tierras y yo llegué en mi caballo, para hablar con mi padrino sobre mi relación con Inés.
Era una costumbre de los cuatro salir a montar y, con el regreso de papá, de nuevo retomamos la costumbre. —Eso me ayudó demasiado en mi desarrollo personal. El tenerlos a ellos cerca me daba seguridad y, a pesar de e