Liam
Poco a poco la hacienda se fue llenando de los miembros de la familia. Tía Karen murió, también una de las amigas de mis primos; no la conocía muy bien, pero era la chica que Augusto besaba en la repostería de la abuela Claudia. La vez que secuestraron a mí y a Rafita.
—¿Liam? —Inés me abrazó.
—Regresaste. —Ya no estaba enojado con ella.
Me era imposible pasar mucho tiempo enojado. Pero debía aprender. Yo era diferente y siempre iban a hablar mal de mí. También entendía que ella no estaba