Milena
El corazón me latía a mil. Mi novio, junto al equipo que estaba en San Antonio, llegó para hacerle frente a más de treinta hombres que se habían resguardado ante la acción de Demetrio de disparar desde la moto, evitando que salieran. Ahora se habían armado hasta los dientes.
Mientras en la otra pantalla Dante y mi padre se acercaban al objetivo. En menos de cinco minutos atacarán por la espalda a quien forma la barrera. Me preocupaba la abuela Claudia y la tía Karen. Melisa quedó muy pre