Haku
Terminé de cenar, Andrea lo hacía en este momento. Por los nervios de no saber nada de lo que ocurría con su familia, no pudo comer. Por eso hice las pastas de pollo en salsa carbonara, le dejé servido y cené solo. Lavé mi plato y, al mirarla, se chupaba los dedos. Al menos le gustó. Sin decir nada, se levantó de la mesa, lavó su plato y se acercó a la sala donde ahora me encontraba.
—Te quedó deliciosa. Mañana me encargo del desayuno. —Nos quedamos callados.
—¿No vendrán hoy?
—Milena me