Matteo Bellini llamó a Alice antes de que Victoria pudiera convertir su nombre en versión.
Eso fue lo primero que ella entendió al ver la pantalla encendida sobre el escritorio. No era la llamada esperada del lunes sobre el proceso de ofertas ni un seguimiento formal de la alianza europea. Era otro tipo de llamada, más directa, sin la arquitectura elegante de las negociaciones que Matteo solía construir con paciencia.
Alice dejó a un lado el informe de octubre.
—Bellini.
—Alice, necesito contart