El jueves por la tarde tenía esa calidad específica de los días que ya han dado más de lo que se les pedía y, aun así, todavía tienen trabajo que hacer.
Alice estaba en el despacho con los informes abiertos en la pantalla y Max en la hamaca portátil que Eduardo había instalado tres semanas antes junto a la ventana, sin que nadie se lo pidiera. Lo había hecho con esa eficiencia callada de quien entiende que un espacio de trabajo puede adaptarse sin perder lo que lo hace funcionar.
Max estaba des