Margaret habló durante ocho minutos.
Alice la vio desde la habitación 114, en la pantalla del teléfono que Valeria había dejado en horizontal sobre la mesilla, con el volumen apenas abierto para no despertar a Max. La conferencia ocupaba el salón principal de Walton Corp: la mesa larga, las banderas institucionales al fondo, los periodistas en primera fila con los micrófonos alzados como un campo de trigo extraño.
Margaret no llevaba luto ni celebración.
Llevaba el traje gris que reservaba para