El alta llegó a las diez de la mañana del tercer día.
No con fanfarria. Con un formulario, una última revisión de la Dra. Sánchez y la frase exacta que Alice no supo que estaba esperando hasta que la oyó:
—Todo está bien. Los dos.
Los dos.
Alice firmó los papeles con la mano derecha mientras sostenía a Max con la izquierda. Valeria estaba a su lado con la bolsa lista. Eduardo esperaba abajo con el coche. La enfermera del turno apareció con una manta extra doblada sobre los brazos.
—Por si refre