La frase de Marcus no hizo ruido cuando llegó.
Eso era lo que seguía sorprendiendo a Liam cada vez que volvía a ella, que era cada vez que el penthouse quedaba en silencio y el silencio dejaba de tener el consuelo del ruido de fondo y se convertía en el tipo de quietud donde las frases que uno intentó no escuchar cobran la temperatura exacta que tenían cuando las dijeron.
Porque la quiere, señor Walton. Y usted lo sabe.
No había llegado como acusación. Marcus no acusaba — era demasiado buen pro