El vestido era un acto de guerra.
Negro.
Seda italiana.
Espalda completamente descubierta desde la nuca hasta la base de la columna.
El tipo de vestido que Margaret Walton consideraría vulgar.
El tipo de vestido que una ex esposa, según ese mundo, nunca debería usar.
Por eso mismo Alice lo eligió.
Se miró en el espejo del vestidor del hotel y reconoció a la mujer que le devolvía la mirada. No porque fuera nueva.
Porque por fin estaba entera.
Cabello recogido en un moño bajo que dejaba la nuca ex