El mensaje llegó a las dos y diecisiete de la tarde del miércoles, enviado desde una cuenta de correo corporativo que pertenecía a un despacho de abogados de Fort Lauderdale que Alice no había visto antes en ningún documento relacionado con el proceso.
Eso era lo primero que lo hacía elegante.
El segundo elemento era la redacción: neutral, técnica, del tipo que se usa para comunicar hechos sin asumir responsabilidad por su interpretación. Cuatro párrafos. Sin amenaza explícita. Sin nombre de re