El tiroteo se había silenciado, pero el eco del Consiglio y el olor a pólvora permanecían en el aire de la casa de campo. Alessandro, todavía cubierto de sudor y suciedad, se encontraba en el salón destrozado, junto a una imperturbable Valeria. Aurora observaba desde un punto seguro, sintiendo la nueva realidad. Demian había sido golpeado, pero la estructura Vieri sobrevivía, y ahora, la Costa Norte tenía un nuevo líder operativo: Alessandro.
El tío Dante supervisaba la retirada de los hombres