8. El Juego del Príncipe
—Lo hiciste lo mejor que pudiste, Celeste. Esos planos son una obra maestra. Pero competir contra el rey Salim... eso es un riesgo enorme, incluso para los Arden —Tabat la miró con seriedad. Celeste asintió.
—Lo sé, Tabat. Pero si no lo intentamos, ¿Qué clase de legado dejaremos? Este proyecto no es solo para nosotros. Es para demostrar que los Arden no se rinden ante nadie, ni siquiera ante un rey.
Cuando llegaron a la entrada principal, la vista de la residencia familiar les devolvió algo de