65. El Juego De La Traición
—¿Un espejo? —Salim frunció el ceño.
—Un espejo que muestra la verdad que preferirías no ver —replicó Hassan —Tus enemigos no están en los desiertos ni en las montañas. No somos nosotros los que te traicionamos, sino los que beben de tu copa y susurran en tus oídos.
Las palabras de Hassan encendieron algo en los ojos del rey. Por un instante, su semblante se endureció. Faris y Amir permanecieron en silencio, expectantes.
—¿Insinúas que hay traidores entre los míos? —preguntó el rey con voz géli