66. Palacio, acecho Y Muerte
Los guardias de la corte, divididos entre acudir al llamado del rey en el exterior y contener la revuelta dentro del palacio, perdieron completamente el control de la situación.
En medio de este caos, Nayla avanzaba con paso seguro. Su túnica de seda ondeaba con cada movimiento mientras se deslizaba entre las sombras, oculta por su conocimiento de los pasadizos secretos del palacio. Ella no había huido como las demás concubinas aterradas; Nayla tenía un propósito más grande. Acabar con Celeste