46. Honor a Espada
Los centinelas del rey Salim no iban a dejar ir a Sonya tan fácilmente, y él, Kael, estaba decidido a evitarlo a toda costa.
Detrás de él, su sirviente Luke, fiel y atento como siempre, caminaba en silencio, observando a su príncipe con la misma preocupación que siempre había llevado. Pero Kael sabía que no podía permitirse tener a su amigo a su lado en ese momento. Si alguien tenía que arriesgarse, tenía que ser él solo.
Sin mediar palabra, Kael se detuvo en medio del pasillo, mirando de frent