43. El Veneno de una Mujer Despechada
No era solo una mujer despechada, no era solo la sombra de un amor no correspondido… era la tercera concubina del rey Salim, y con eso bastaba para imponer su presencia.
Sonya jadeó, tratando de recuperar el aliento, su cuerpo aún tembloroso por la lucha contra Kael. Sus ojos se encontraron con los de Nizarah, y en ellos vio exactamente lo que temía, victoria y veneno.
—¿Interrumpí algo? —preguntó Nizarah con una sonrisa cruel, aunque sus ojos ardían con algo más oscuro.
Kael se pasó una mano p