17. El Juego del Trono
Mientras caminaba por los pasillos del palacio, los ecos de su infancia seguían persiguiéndolo, pero también lo impulsaban hacia adelante. Había pasado demasiado tiempo en la sombra de Kereem, permitiendo que su hermano menor dictara las reglas del juego. Pero eso estaba a punto de cambiar.
Por su parte, Kereem permaneció en el salón, observando la puerta por la que Alexander había salido. Había algo en la mirada de su hermano que no podía sacarse de la cabeza. Aunque no lo admitiría en voz alt