En serio, ni siquiera sabía cómo se llamaba el tipo, ni mucho menos algún dato que me sirviera. Todo esto se sentía como un maldito juego mental, y yo estaba atrapada, sin saber qué tan grave era lo de la muerte del Alfa Thompson y qué tenía que ver con que nos tuvieran encerradas.
Por ahora, parecía que me iba a quedar así por un buen rato, atrapada en este cuarto de los mil demonios con la ventana chiquita y la puerta cerrada con llave, es en estas condiciones ¿cómo podía descubrir algo que m