"No... pues no tengo ni idea." balbuceé mientras él me recorría el cuello con besos lentos, cada uno como una chispa que prendía alguito muy dentro de mí.
"Yo tampoco." alcanzó a decir entre jadeos, mientras su mano subía poco a poco por mi entrepierna. Esa confesión me tranquilizó, y en ese momento me abracé a la idea de explorar, de descubrir un mundo nuevo junto a él.
Sus dedos parecían eléctricos, cada que los sentía, me erizaba. No podía evitar sentirme así. Justo cuando iba a tocarme ahí d