"Como no podíamos venir solos, convencí a la señora Mirabel de que nos acompañara." me dijo, y de la emoción no pude evitar abrazarlo con fuerza.
Ese detalle me llegó al alma. Desde ese día había querido volver al parque. Aunque el arroyo no era igual al lago, me bastaba con estar ahí.
Liam me abrazó y me dio un beso muy suave en el cuello. De inmediato, sentí un cosquilleo en mi estómago.
"Li" susurré bajito.
"Dime, Jo." contestó él, todavía abrazándome. Su aliento cálido sobre mi piel hacía qu