Capítulo 89
Damián la persiguió hasta el garaje subterráneo.

Esa noche, Aitana había conducido un Phantom blanco, pero el coche estaba vacío, ella no estaba dentro.

Damián intentó abrir la puerta y luego desistió.

Se sentó en su propio coche, preparándose para salir a buscarla. Su corazón estaba realmente ansioso, desesperado por encontrar a Aitana.

Justo cuando Damián iba a arrancar el motor, sonó su teléfono. La llamada era de Ginebra.

—Mariana.

Damián miró ese nombre durante unos segundos y contestó. Ráp
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