Aitana conduce más rápido que los demás, sin preocuparse por su propia seguridad.
En este momento, es como si hubiera regresado al pasado.
¡Aquella Aitana de 22 años, valiente por amor!
De repente, el BMW blanco se apaga. Aitana intenta encenderlo varias veces sin éxito, desesperándose cada vez más.
Momentos después, abre la puerta y sale a revisar bajo la tormenta de nieve. Los copos gélidos golpean su rostro, se infiltran por el cuello de su ropa, penetrando hasta sus huesos. Pronto, su cuerpo