Capítulo 56
Al regresar a Villa Buganvilia, ya eran las cuatro de la tarde.

La camioneta Mercedes-Benz negra avanzó sobre la gruesa capa de nieve y se detuvo en el estacionamiento de la residencia principal.

Al abrirse la puerta, Milena ayudó a Aitana a bajar. Quería quedarse para cuidarla, pero Aitana se negó.

De pie en los escalones, Aitana levantó la mirada hacia los copos de nieve que caían y dijo en voz baja:

—Amar demasiado a un hombre nunca termina bien.

Milena no alcanzó a escuchar claramente y quis
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