La puerta de cristal se abrió, trayendo un poco de humedad. Afuera había empezado a llover.
La lluvia envolvía el cielo y la tierra en una ligera neblina.
A través del ventanal se podían ver las hojas nuevas de plátano con gotas cristalinas que colgaban y caían como lágrimas de amante. En esas gotas se reflejaban tres siluetas.
El ligero movimiento alertó a quienes cenaban.
Lucas alzó la vista y vio a Susana de inmediato, como un sueño etéreo entre la lluvia brumosa, solo que tenía el rostro pál