La noche estaba completamente oscura. Dentro del auto negro, Susana se sintió agobiada y bajó la ventanilla.
Afuera se veía el tráfico constante de la ciudad, el bullicio de la vida cotidiana.
El chofer notó su mal humor y le dijo consideradamente:
—Señorita Paz, no se preocupe, no le diré nada al señor Mesa sobre lo que pasó.
Susana se quedó sorprendida, luego respondió con calma:
—No hay problema.
Se recostó contra el asiento de cuero y se cubrió bien con el abrigo de piel para sentirse más ab