Aitana regresó del hospital, y Damián la siguió.
Aitana estacionó el auto y vio a Damián esperándola afuera; su auto estaba estacionado bajo un árbol, un poco más adelante. Cuando Aitana bajó, Damián le cerró el paso.
—Tenemos que hablar —dijo.
Aitana lo esquivó y se dirigió al ascensor.
—Damián, no tenemos nada que hablar. Nos vemos en la corte —dijo, y subió al piso de su apartamento, seguida por él.
Aitana no lo dejó entrar. Una vez dentro, con la espalda apoyada en la puerta, sintió el peso