Dominic Blackwood
Liam se había marchado temprano a la oficina; el deber de los Donovan siempre era su mejor escondite. Casey, agotada por las náuseas y el peso de su embarazo, se había quedado profundamente dormida en la planta alta. El salón principal de la mansión se sentía demasiado grande, demasiado frío, mientras Spencer y yo compartíamos un silencio cargado de expectativas y nerviosismo.
Spencer intentaba distraerse revisando unos planos sobre la mesa de centro, pero sus ojos volvían con