Dominic Blackwood
El silencio de la mansión se había vuelto un enemigo. Spencer y Casey se habían retirado a su ala de la casa, dejándome con el peso de mi propia estupidez. Pero no pude quedarme sentado. La inquietud me quemaba las entrañas, una premonición oscura que me decía que el perdón no sería lo único que tendría que buscar esta noche.
Salí al pasillo con el corazón martilleando contra mis costillas. Fui a la habitación de invitados donde se quedaba Chloe cuando no dormía conmigo. Vacía