Dominic Blackwood
El eco del placer todavía vibraba en las paredes de la habitación. Me encontraba tumbado de espaldas, con el brazo rodeando los hombros de Chloe mientras el calor de su cuerpo se filtraba en el mío. El mundo exterior, con sus guerras de poder y sus deudas de sangre, parecía haber quedado suspendido en el tiempo. Sin embargo, sabía que con Chloe, incluso el silencio más dulce precedía a una conversación importante.
Ella trazaba círculos distraídos sobre mi pecho, su respiración