Dominic Blackwood
El comedor de la mansión se sentía como una tumba de lujo. El aire estaba tan viciado por las verdades no dichas que cada respiración me quemaba los pulmones. Estaba sentado allí, con el brazo vendado punzando bajo la camisa, viendo cómo el mundo que Spencer y yo habíamos construido con tanta frialdad se desmoronaba por las costuras.
Chloe estaba a mi lado. Ya no era "Ross", la pintora que se escondía en un taller; era Chloe Donovan, la mujer que me había desafiado en mi propi