Dominic Blackwood
La muerte de Lucas Montgomery dejó un vacío extraño en el aire. No era luto, al menos no para mí, sino una sensación de cierre absoluto y violento de una era que nos había atormentado durante más de una década. Pero mi prioridad no era el muerto, sino la mujer viva que aún se recuperaba en la cama del hospital.
Pasaron los días y la recuperación de Chloe se convirtió en mi única religión. Aprendí los horarios de sus medicamentos mejor que los balances de mis cuentas bancarias.