Chloe Donovan
Dominic no se despegaba de mi lado. Se había convertido en una sombra protectora, encargándose de mis curaciones, de mis comidas y de vigilar cada monitor médico como si su propia vida dependiera de que mi corazón siguiera latiendo. Me trataba con una delicadeza casi reverencial, como si fuera una pieza de porcelana que acababa de ser reconstruida tras una caída fatal. Pero, a pesar de su amor y de la paz que empezábamos a saborear, había un cabo suelto en mi mente que no me dejab