—Vaya… —murmuró Victoria apenas cruzó la puerta del cuarto—. Asà que él es Marco.
La habitaciĂłn pareciĂł tensarse de inmediato.
Victoria avanzĂł unos pasos todavĂa con el telĂ©fono en la mano, observando a Marco con una calma demasiado curiosa.
—Con razón has estado tan insoportable desde hace rato —añadió con naturalidad—. Es bastante atractivo.
Marco soltĂł una risa suave.
—Espero que eso haya sido un cumplido.
—Lo fue —respondió ella tranquilamente—. Aunque creo que a alguien aquà no le gustó dem