—Valeria... no te vayas.
La voz de Adrián llegó detrás de mí justo cuando mis ojos seguían buscando a Marco entre los últimos invitados que abandonaban el salón. Me detuve de forma instintiva y, antes de que pudiera dar un paso más, sentí sus dedos cerrarse suavemente alrededor de mi brazo.
Aquello consiguió que mi corazón volviera a acelerarse. Permanecí inmóvil observando el lugar por donde Marco había desaparecido mientras intentaba recuperar algo de claridad entre todo el caos que aquella no